Gestión de activos 2030: IA y la carrera por la rentabilidad

- Los activos globales bajo gestión alcanzarán los 247 billones de dólares en 2030, aunque el crecimiento depende mayormente del mercado y no de capital nuevo.
- La tokenización de activos reales podría llegar a los 2,3 billones de dólares, centrándose inicialmente en la movilidad del colateral y bonos del Tesoro.
- La IA generativa evoluciona de proyectos piloto a una escala empresarial, con el potencial de reducir costes operativos hasta en un 25% para 2032.
- El liderazgo del sector ya no dependerá de la escala, sino de la capacidad de convertir el volumen de activos en beneficios reales.
La industria de la gestión de activos y patrimonios se encuentra en un punto de inflexión donde el volumen ya no es sinónimo de éxito. Según el informe Breaking from the Pack: The Race for Above-Market Growth, elaborado conjuntamente por Morgan Stanley y Oliver Wyman, el sector cerró 2025 con cifras récord: 159 billones de dólares en activos gestionados (AUM) y una riqueza financiera de los hogares de 341 billones de dólares. Sin embargo, estas cifras ocultan una realidad incómoda para muchos ejecutivos: el crecimiento ha sido impulsado casi exclusivamente por la inercia del mercado y no por la captación de nuevo capital.
Para 2030, se estima que los AUM globales escalen hasta los 247 billones de dólares, mientras que la riqueza financiera de los hogares podría rozar los 469 billones. No obstante, el análisis advierte que más del 80% del crecimiento de los AUM en 2025 provino del rendimiento de los mercados. Esta dinámica ha permitido que muchas firmas parezcan saludables superficialmente, sin haber ganado cuota de mercado ni haber logrado convertir ese crecimiento en rentabilidad neta.
El desafío de transformar el volumen en beneficio
El escenario actual muestra una desconexión creciente entre los ingresos y los beneficios. Mientras que los ingresos del sector crecieron de forma generalizada entre 2023 y 2025, solo una fracción de las entidades logró trasladar ese avance a sus cuentas de resultados con eficacia. La economía del sector se está concentrando en un grupo más reducido de productos, segmentos de clientes y capacidades específicas.
Un dato revelador es el peso de los mercados privados. Para 2030, se prevé que estos generen el 39% de los ingresos de la industria, a pesar de representar solo el 15% de los activos totales. Esto sitúa el fondo total de comisiones en unos 792.000 millones de dólares, subrayando que la rentabilidad ya no reside en la gestión masiva de activos líquidos, sino en la especialización y el acceso a activos alternativos. Asimismo, los ETF activos están ganando terreno, con una proyección de representar cerca del 20% de los activos de gestión activa al cierre de la década.
La IA generativa y el fin de los proyectos piloto
La inteligencia artificial ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una palanca de eficiencia estructural. El informe de Oliver Wyman destaca que la IA generativa está transitando desde una colección de pilotos aislados hacia una implementación escalada en toda la empresa, obligando a las firmas a rediseñar sus modelos operativos.
En la gestión de activos, el 55% de las firmas ya han integrado la IA en alguna fase de su proceso de inversión. A pesar de ello, el impacto financiero es desigual. La mitad de los CEOs del sector admite que aún no han logrado ahorros de costes tangibles o consideran que es demasiado pronto para evaluarlos. La diferencia competitiva vendrá de la arquitectura: aquellas entidades que construyan una base empresarial compartida, en lugar de desarrollar soluciones específicas para cada caso de uso, podrían mejorar sus ratios de coste-ingreso hasta en 15 puntos porcentuales para 2030.
La IA no debe verse como una herramienta aislada, sino como parte de un enfoque estratégico integrado para impulsar un crecimiento sostenible y reimaginar la resiliencia del negocio.
En el ámbito del wealth management, las proyecciones son aún más ambiciosas. Se estima que los modelos habilitados por IA podrían incrementar la capacidad del asesor entre un 30% y un 40% por segmento, recortando hasta un 25% la base de costes operativos para el año 2032.
Tokenización: más allá del hype criptográfico
La tokenización de activos del mundo real (RWA) está emergiendo como una realidad operativa. Morgan Stanley y Oliver Wyman proyectan que estos activos pasen de los 40.000 millones de dólares actuales a los 2,3 billones de dólares en 2030. De este total, aproximadamente 1,3 billones serían gestionables por los gestores de activos. Aunque representen menos del 1% de los activos globales, su valor reside en la eficiencia infraestructural más que en el volumen.
El motor principal de esta adopción no son las comisiones más bajas, sino la velocidad de liquidación y la movilidad del colateral. Actualmente, mover activos como bonos del Tesoro o fondos del mercado monetario entre diferentes custodios puede llevar horas o días. La tokenización permite que estos activos se transfieran y pignoren en tiempo casi real, reduciendo la necesidad de mantener colchones de liquidez excesivos o prefinanciar transacciones.
El desglose del caso base para 2030 es el siguiente:
- Movilidad del colateral y utilidad de activos: 1,7 billones de dólares.
- Gestión de reservas y tesorería: 400.000 millones de dólares.
- Distribución global de valores: 200.000 millones de dólares.
- Eficiencias operativas: 80.000 millones de dólares.
- Acceso y transferibilidad en mercados privados: 10.000 millones de dólares.
Hacia un nuevo modelo de gestión de patrimonio
La convergencia de la IA y la tokenización está redefiniendo la propuesta de valor para el cliente final. El enfoque se desplaza hacia la hiper-personalización y la democratización del acceso a activos que antes estaban reservados para inversores institucionales. La capacidad de fraccionar activos privados mediante tokens, combinada con una asesoría potenciada por IA, permite a los gestores de patrimonio atender segmentos de clientes con una eficiencia antes imposible.
Sin embargo, este camino exige inversiones selectivas en capacidades. Las firmas que no adapten su infraestructura tecnológica corren el riesgo de quedar atrapadas en el grupo de empresas que, aunque gestionen grandes volúmenes, ven cómo sus márgenes se erosionan debido a costes operativos obsoletos. La carrera por el crecimiento por encima del mercado ya no se gana acumulando activos, sino optimizando la arquitectura que los sostiene.
Impacto y perspectivas para el tejido empresarial español
Para las empresas financieras y gestoras de fondos en España, estas tendencias globales aterrizan en un contexto regulatorio y digital muy específico. La implementación del AI Act de la Unión Europea marcará el ritmo de adopción de la IA generativa, obligando a las firmas españolas a equilibrar la búsqueda de eficiencia con una gobernanza de datos rigurosa y transparente, especialmente en la gestión de patrimonios donde el riesgo de sesgo en la asesoría es crítico.
El tejido empresarial español, caracterizado por una fuerte presencia de banca tradicional y una creciente red de gestoras independientes, enfrenta el reto de la escala. La tokenización ofrece una oportunidad única para que las firmas locales accedan a mercados globales de colateral y mejoren la liquidez de activos inmobiliarios o infraestructuras, sectores muy fuertes en la economía española. Alinearse con la agenda digital española significará transitar hacia una infraestructura de datos interoperable que permita integrar estos activos tokenizados sin fricciones.
En conclusión, la oportunidad para el empresario financiero en España no reside en intentar competir en volumen con los gigantes globales, sino en liderar la adopción de modelos operativos eficientes. La capacidad de integrar la IA para liberar tiempo del asesor y utilizar la tokenización para optimizar el balance será el verdadero diferenciador competitivo en el mercado ibérico hacia 2030.
Preguntas frecuentes
¿Qué se entiende por tokenización de activos en este contexto?
Es el proceso de representar la propiedad de un activo real, como un bono o una acción de un fondo, mediante un token digital registrado en una blockchain, lo que facilita su transferencia y gestión.
¿Por qué el crecimiento de los activos gestionados no garantiza la rentabilidad?
Porque gran parte del aumento en los AUM ha sido producto del rendimiento natural de los mercados y efectos cambiarios, y no necesariamente de una mejora en la captación de clientes o en la eficiencia operativa.
¿Cuál es el principal beneficio de la tokenización según el informe?
La movilidad del colateral en tiempo casi real, lo que reduce la necesidad de mantener buffers de liquidez y acelera los procesos de liquidación.
¿Cómo puede la IA reducir los costes en el wealth management?
Mediante la automatización de procesos y la potenciación de la capacidad del asesor, lo que podría recortar hasta un 25% la base de costes del negocio para 2032.
Fuentes: Oliverwyman (2), Newisty ·
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