Guerra de bots chinos: el ataque a los centros de datos de IA en EE. UU.
- X ha detectado y eliminado una granja de 200.000 cuentas vinculadas a China.
- Un grupo especializado usaba perfiles falsos para inflar el miedo al aumento de la luz por la IA.
- La operación no fue un ciberataque técnico, sino una campaña de influencia psicológica.
- El patrón se repite tras alertas previas de OpenAI sobre operaciones similares.

La infraestructura física de la inteligencia artificial se ha convertido en el nuevo campo de batalla de la geopolítica global. No se trata de una lucha por el código o la capacidad de cómputo, sino de una guerra por la percepción pública. Recientemente, el equipo de Global Government Affairs de X ha revelado la desarticulación de una red masiva de aproximadamente 200.000 cuentas inauténticas vinculadas a China, diseñadas para interferir en el debate estadounidense sobre la energía y la IA.
Una operación de influencia basada en agravios reales
Lo más relevante de este hallazgo no es la cantidad total de cuentas, sino la precisión quirúrgica de un subgrupo. De las 200.000 cuentas detectadas, unas 200 estaban dedicadas específicamente a manipular la opinión de los ciudadanos estadounidenses respecto a los centros de datos de IA. A diferencia de un ataque informático tradicional, esta operación no buscaba hackear la red eléctrica ni vulnerar la seguridad de las empresas tecnológicas, sino sembrar la discordia social.
La estrategia consistía en personificar a ciudadanos comunes con nombres como Thomas Jackson, Patricia Robinson o Kenneth Flores. Estos perfiles falsos utilizaban un anzuelo muy efectivo: el precio de la electricidad. Al centrar sus mensajes en el encarecimiento de las facturas domésticas y la presión sobre la red eléctrica, los bots lograban que sus narrativas resonaran en una población ya preocupada por el coste de la vida. Para dar legitimidad a sus afirmaciones, mezclaban datos reales, como artículos del Southern Maryland Chronicle sobre los costes de capacidad de PJM Interconnection, con contenido fabricado.
El uso de la IA para atacar a la propia IA
La ironía de esta campaña reside en las herramientas utilizadas. Los operadores chinos emplearon imágenes y viñetas generadas por inteligencia artificial para caricaturizar a los desarrolladores de centros de datos como villanos que se enriquecen mientras las familias sufren el aumento de los precios energéticos. Esta táctica busca simplificar un problema técnico complejo en una narrativa de lucha de clases y desigualdad económica.
Michael Lucci, experto en seguridad nacional y fundador de State Armor, ha sido tajante al respecto:
El Partido Comunista Chino utiliza herramientas de IA estadounidense para intentar destruir la IA estadounidense. Esta observación subraya una vulnerabilidad crítica: la apertura de las plataformas tecnológicas occidentales es aprovechada por actores externos para frenar el despliegue de la infraestructura tecnológica de sus competidores.
Un patrón recurrente y coordinado
Este episodio no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia creciente de operaciones de influencia extranjera. En junio de 2026, OpenAI ya había publicado un informe detallando dos campañas similares vinculadas a China. La primera, denominada Data Center Bandwagon, utilizaba ChatGPT para generar contenido contra las instalaciones de datos, mientras que la segunda, Tech and Tariffs, se enfocaba en atacar la política comercial y tecnológica de Washington.
El objetivo final es claro: introducir una narrativa de desconfianza hacia las instituciones y las empresas tecnológicas. Al automatizar la difusión de mensajes mediante el uso de VPN y perfiles falsos, Pekín intenta que el rechazo a la infraestructura de IA parezca un movimiento orgánico y ciudadano, cuando en realidad es una estrategia coordinada para ralentizar la ventaja competitiva de Estados Unidos en el sector.
La politización de la infraestructura tecnológica
La efectividad de estas campañas se ve potenciada por el hecho de que los centros de datos ya son un tema candente en la política interna estadounidense. En estados como Texas, Illinois y Pensilvania, la postura de los gobernadores ha girado drásticamente. Mientras que en 2019 se veían como activos cruciales similares a las carreteras o escuelas, hoy se perciben como riesgos para la estabilidad de la red eléctrica y el medio ambiente.
Esta polarización ha llegado incluso a las campañas electorales. En Texas, figuras como el republicano Ken Paxton proponen blindar los centros de datos contra la tecnología china, mientras que demócratas como James Talarico centran su discurso en el coste energético, a pesar de haber votado a favor de exenciones fiscales para estas instalaciones en el pasado. Esta fragmentación política crea el caldo de cultivo ideal para que las granjas de bots inserten narrativas externas que amplifiquen el conflicto.
El impacto estratégico en el despliegue de la IA
El riesgo real de estas operaciones no es que un ciudadano cambie su voto por un bot, sino que la presión social forzada derive en regulaciones prohibitivas o bloqueos burocráticos. En Estados Unidos, ya se han visto medidas como la suspensión de créditos fiscales en Illinois o auditorías eléctricas estrictas en Texas. Si la opinión pública es manipulada para ver los centros de datos como enemigos del consumidor, la construcción de la infraestructura necesaria para la IA podría detenerse.
Para los emprendedores y líderes empresariales, esto significa que la viabilidad de un proyecto de IA ya no depende solo de la tecnología o el capital, sino de la gestión de la reputación y la transparencia energética. La batalla se libra ahora en el campo de la opinión pública, donde la desinformación puede convertir una inversión estratégica en un problema político insostenible.
Implicaciones para el tejido empresarial en España
Aunque el foco de esta operación estaba en Estados Unidos, la advertencia para España es directa y urgente. La Península Ibérica se ha posicionado como un destino atractivo para la inversión en centros de datos debido a su conectividad y capacidad energética. Sin embargo, el tejido empresarial español es particularmente vulnerable a las mismas narrativas que Pekín ha intentado amplificar en América.
En España, el debate sobre el precio de la luz es un tema extremadamente sensible que ya resuena en ayuntamientos y parlamentos autonómicos. La llegada de grandes instalaciones de IA podría ser blanco de campañas de desinformación similares, aprovechando la preocupación ciudadana por el consumo de agua y electricidad. En el marco del AI Act europeo, que pone un énfasis riguroso en la transparencia y la sostenibilidad, las empresas locales deben anticiparse a estos ataques narrativos.
Para los emprendedores españoles, esto implica que la agenda digital no puede separarse de la estrategia de comunicación social. No basta con cumplir la normativa técnica; es necesario construir un consenso local sobre los beneficios económicos y sociales de la IA para evitar que la infraestructura tecnológica sea percibida como una carga. La experiencia de EE. UU. demuestra que, cuando el debate energético se politiza, las granjas de bots externas no tardan en intervenir para desestabilizar el ecosistema de innovación.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cuentas fueron eliminadas por X en total?
X identificó y desarticuló una granja de aproximadamente 200.000 cuentas sospechosas vinculadas a China.
¿Cuál era el objetivo específico de las 200 cuentas más activas?
Su objetivo era manipular el debate sobre los centros de datos de IA en EE. UU., afirmando que estas instalaciones encarecían las facturas de electricidad doméstica y saturaban la red eléctrica.
¿Se trató de un ciberataque técnico a la infraestructura eléctrica?
No, fue una campaña de influencia psicológica y manipulación de la opinión pública, no un ataque informático contra la red eléctrica o las empresas.
¿Había precedentes de este tipo de operaciones?
Sí, OpenAI ya había reportado en junio de 2026 dos campañas similares (Data Center Bandwagon y Tech and Tariffs) coordinadas desde China.
Fuentes: Startupfortune, Nextbigfuture, Techspot, Yahoo ·
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