Amazon bajo fuego: la demanda de la FTC por recargos publicitarios
- La FTC y 22 estados de EE. UU. demandan a Amazon por inflar secretamente los precios de su publicidad.
- El regulador alega que el uso de un 'precio de reserva flexible' generó costes adicionales de 20.000 millones de dólares.
- Más de 1,2 millones de anunciantes, incluyendo 500.000 pymes, se habrían visto afectados desde 2019.
- Amazon niega los cargos, afirmando que sus cambios mejoraron el rendimiento de los anuncios.

El ecosistema del comercio electrónico global se enfrenta a un sismo legal que podría redefinir la transparencia en la publicidad digital. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), respaldada por los fiscales generales de 22 estados, ha presentado una demanda contra Amazon alegando la existencia de un esquema sistemático de recargos ocultos en sus subastas de anuncios. Según las autoridades, la compañía habría extraído más de 20.000 millones de dólares de sus anunciantes mediante la manipulación de los mecanismos de precios.
El mecanismo del precio de reserva flexible
El núcleo del conflicto reside en la transición de Amazon hacia un modelo de precios que el regulador califica de engañoso. Tradicionalmente, la plataforma utilizaba el sistema de subasta de segundo precio, un estándar común en la industria publicitaria digital, similar al principio general que sigue Google Search. En este modelo, el anunciante establece una puja máxima, pero el ganador suele pagar solo lo suficiente para superar la oferta del competidor inmediatamente posterior.
Sin embargo, la FTC sostiene que a partir de 2019 Amazon introdujo el llamado soft reserve price o precio de reserva flexible. Este mecanismo establece un valor mínimo para cada espacio publicitario. El problema, según la demanda, es que este precio de reserva podía elevar el coste final para el ganador incluso cuando no existía una puja competidora que justificara dicho incremento. Internamente, la agencia afirma que Amazon se refería a este proceso como un participante de subasta inventado, utilizando un precio de segundo valor proxy para determinar el coste final.
Un impacto masivo en pymes y consumidores
La magnitud de la operación es considerable. La demanda señala que el esquema ha afectado a aproximadamente 1,2 millones de clientes publicitarios. De este grupo, más de 500.000 son pequeñas y medianas empresas que dependen de la visibilidad en Amazon.com y su aplicación móvil para sobrevivir en un mercado hipercompetitivo. Estas empresas pujan por anuncios de productos patrocinados, marcas patrocinadas y anuncios de display que aparecen cuando un usuario busca palabras clave específicas.
El impacto no se limita a los márgenes de beneficio de los vendedores. Andrew Ferguson, presidente de la FTC, ha sido tajante al señalar que estos costes adicionales fueron trasladados en gran medida a los consumidores finales. Esto significa que productos básicos, como comestibles y otros bienes esenciales, habrían experimentado un incremento de precio indirecto debido a la inflación de los costes publicitarios que los vendedores debieron absorber o repercutir.
Cuando uno de los minoristas en línea más grandes del mundo incurre en una conducta desleal y engañosa, el impacto puede ser asombroso.
La defensa de Amazon frente a las acusaciones
Desde la compañía, la respuesta ha sido de rechazo absoluto. Amazon ha calificado la acción legal como una demanda equivocada y sostiene que los cambios realizados en sus subastas no fueron un intento de engaño, sino una optimización técnica. Según el portavoz de la empresa, estas modificaciones mejoraron el rendimiento de los anuncios y, en última instancia, ahorraron dinero a los anunciantes al hacer que la publicidad fuera más eficiente.
Para entender la relevancia de este caso, es necesario observar el crecimiento del brazo publicitario de Amazon. Actualmente, se ha consolidado como el tercer mercado de publicidad online más grande del mundo, situándose solo detrás de Google y Meta. Con ingresos publicitarios que superan los 68.000 millones de dólares, la transparencia de sus algoritmos de puja se ha vuelto un tema de interés público y regulatorio crítico, como se detalla en los informes de The Guardian.
La estrategia legal de la FTC y los estados
La demanda no es un esfuerzo aislado de la agencia federal. La unión de 22 estados, entre los que se encuentran California, Nueva York y Florida, demuestra un consenso político y legal sobre la necesidad de fiscalizar las prácticas de los gigantes tecnológicos. Jeff Jackson, fiscal general de Carolina del Norte, ha subrayado que la manipulación de las subastas añadió miles de millones de dólares en costes que terminaron afectando al bolsillo del ciudadano común.
El caso se centrará en cómo Amazon comunicó estos cambios a sus clientes. La FTC argumenta que los anunciantes operaban bajo la creencia de que su puja máxima servía principalmente como un techo, y que la competencia real determinaría el coste por clic (CPC). Si Amazon alteró unilateralmente esta regla sin una divulgación adecuada, estaría incurriendo en prácticas desleales y engañosas, según se lee en el comunicado oficial de la FTC.
Transparencia algorítmica y el futuro del AdTech
Este litigio pone de relieve una tensión creciente en el sector del AdTech: la opacidad de las subastas automatizadas. Cuando los precios se determinan mediante algoritmos complejos en milisegundos, la capacidad de un emprendedor o una pyme para auditar lo que paga es prácticamente nula. La demanda busca no solo una compensación económica, sino sentar un precedente sobre la obligación de las plataformas de informar con claridad cualquier cambio en la lógica de precios de sus servicios.
El análisis detallado de Search Engine Journal sugiere que este caso podría obligar a otras plataformas a revisar sus modelos de subasta para evitar escrutinios similares, especialmente en un momento donde la IA está empezando a gestionar las pujas de forma autónoma, alejando aún más al humano del control del gasto.
Implicaciones para el tejido empresarial en España
Aunque la demanda se desarrolla en territorio estadounidense, las repercusiones para las empresas españolas son directas y significativas. España posee un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por pymes que utilizan Amazon como canal principal de exportación y venta nacional. Para un emprendedor español, la noticia confirma la vulnerabilidad de depender de un ecosistema cerrado donde el dueño del mercado es también quien dicta las reglas de visibilidad.
En el contexto europeo, este caso resuena con la implementación del AI Act y la Ley de Mercados Digitales (DMA). La Unión Europea ha sido mucho más agresiva que EE. UU. en la lucha contra los abusos de posición dominante. La DMA busca precisamente evitar que los gatekeepers manipulen los datos o los precios para favorecer sus propios intereses o extraer rentas excesivas de los terceros que operan en sus plataformas.
Para las empresas locales, esto significa que es imperativo diversificar los canales de adquisición de clientes. La dependencia exclusiva de la publicidad de Amazon puede exponer a las marcas españolas a cambios algorítmicos opacos que erosionen sus márgenes de beneficio sin previo aviso. La agenda digital española, centrada en la digitalización de la pyme, debe integrar una cultura de auditoría de costes digitales; ya no basta con mirar el retorno de la inversión (ROI), sino entender la mecánica de la subasta para evitar recargos invisibles que afecten a la competitividad del producto español en el mercado global.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la subasta de segundo precio que menciona la demanda?
Es un sistema donde el ganador de la subasta no paga su puja máxima, sino una cantidad ligeramente superior a la puja del segundo clasificado, lo que teóricamente hace que el mercado sea más justo.
¿Cuánto dinero se alega que Amazon cobró indebidamente?
La FTC estima que el esquema de recargos ocultos generó más de 20.000 millones de dólares en costes adicionales para los anunciantes.
¿Cómo afectó esto a los consumidores finales?
Según la FTC, los vendedores que pagaron más por publicidad trasladaron esos costes adicionales al precio final de los productos, encareciendo bienes básicos y comestibles.
¿Cuál es la postura oficial de Amazon?
Amazon niega las acusaciones, calificando la demanda de equivocada y asegurando que los cambios en las subastas mejoraron la eficiencia y el rendimiento de los anuncios.
Fuentes: Searchenginejournal, Ftc, Theguardian ·
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